- Predilección por la imagen y la metáfora
- Aspiración a una poesía pura
- La influencia gongorina y el retorno a la tradición
- Impronta surrealista
- "Humanización" de su poesía
domingo, 8 de marzo de 2009
Generacion del 27
sábado, 7 de marzo de 2009
Generación del 36

Aquellos escritores que empezaron a escribir después de la Guerra Civil española (1936-1939) pertenecen a la Primera Generación de Posguerra o Generación del 36. Se le ha calificado como "destruida", debido a que la misma guerra provocó la separación en 2 diferentes bandos: los que apoyan la República y los rebeldes.
Generación del 14

Fueron un grupo de intelectuales que surgen en 1910 haciendo referencia al inicio de la 1ª Guerra Mundial.
Pueden sernos de utilidad las definiciones que de este movimiento nos dan Azorín y Guillermo Díaz Plaja. Para el primero, es evidente que en torno al año
-Son más metódicos y racionales.
-Son, sobre todo, intelectuales, más que artistas.
Por otro lado, el crítico catalán Guillermo Díaz Plaja define el nuevo movimiento como lo que ya no es modernismo ni noventayochismo, y lo que todavía no es vanguardismo. Fue este autor quien introdujo el término novecentismo en la periodización de la literatura española, tomándolo del noucentisme catalán, término que Eugenio d’Ors había adoptado antes del italiano para referirse al movimiento político catalanista que tuvo lugar entre los años 1906 y 1915.
Tanto la Generación del 98 como la del 14 comparten preocupaciones y convicciones frente al ochocientos y frente a la Restauración. Pero a finales de la primera década del siglo XX las pequeñas disensiones entre ambos grupos se convierten en grandes diferencias. Ortega declara superada la época del nietzscheanismo puro. La nueva actitud novecentista se observa claramente en Pérez de Ayala, que deja a un lado la denuncia y el lamento y se propone actuar de una manera práctica. Los componentes de esta generación son conscientes del papel político que debe desempeñar la intelectualidad, tanto en la investigación de la realidad del país como en la defensa del avance liberal.
El postulado vital de esta generación, enunciado por Ortega, sostiene que hay que emprender una cultura biológica, con sentido deportivo y festivo de la vida. Este vitalismo se ve presente en los miembros de esta generación: Miró, d'Ors, Pérez de Ayala y, muy especialmente, Gómez de la Serna. El vitalismo es proyectado sobre el tema que más preocupa a los novecentistas: el tema de España: "Hay que rehacer la Historia de españa hasta en sus últimos postulados".
Los novecentistas, por otra parte, no sólo tienen como meta la transformación política del país sino también la mutación del individuo, siendo imprescindible para ello una amplia formación estética; de ahí la preocupación de esta generación por los temas literarios, sus disquisiciones sobre los géneros y sobre el arte en general, sus intentos de encontrar nuevas formas de novela y poesía y la búsqueda incesante de nuevos lenguajes.
También buscan estos autores la solución en el acercamiento a Europa, acercamiento que sirve tanto para formar a los escritores como para influir en sus obras, entre las que destacarán los ensayos rigurosos que se convertirán en el mejor vehículo para sus ideas. Según explica José-Carlos Mainer, se puede hablar también de “una creación de un público a través de la divulgación de ideas y de la voluntad pedagógica de la literatura”, que tendrá en la prensa diaria y las revistas su lugar propicio.
Por otro lado, la influencia de las corrientes vanguardistas es definitiva en la novela o la poesía de los escritores del 14. La deshumanización del arte que propugna Ortega pretende acabar con la reproducción de la realidad para conseguir un arte puro, pulcro y sin sentimentalismos, en el que el hombre y el papel de su inteligencia sean seriamente revisados. La creación artística consigue mediante una elegante prosa contenida y el recurso del humor, que logra revertir el pesimismo noventayochista. El autor paradigmático en este último aspecto será Ramón Gómez de la Serna con sus greguerías.
Autores
Gabriel Miró y Manuel Azaña, nacieron en 1879 y 1880 respectivamente, y Claudio Sánchez Albornoz en 1893. Ramón Pérez de Ayala (1881), Juan Ramón Jiménez (1881), Eugenio d’Ors (1882), José Ortega y Gasset (1883), Rafael Cansinos-Assens (1883), Julio Camba (1884), Américo Castro (1885), Wenceslao Fernández Flórez (1885), Salvador de Madariaga (1886), José Moreno Villa (1887),Gregorio Marañón (1887), Ramón Basterra (1888) y Ramón Gómez de la Serna (1888).
